Happy Birthday to you

Fechas especiales, como son la Navidad o los cumpleaños, son ocasiones que uno suele pasar con la familia y los amigos más cercanos, celebrando de la forma a la cual se ha acostumbrado. Al estar fuera del país en esas fechas, unas personas se ponen más sensibles y extrañan más a sus seres queridos, mientras otras aprovechan la oportunidad de tener nuevas experiencias o apreciar la cultura desde otra perspectiva. Cualquiera sea la situación o los sentimientos, los cumpleaños nunca pasan desapercibidas, y hasta ponen de relieve el nivel de acercamiento o integración que uno ha logrado a otra sociedad.

 

He pasado seis cumpleaños en el Perú, cada uno distinto ¡y unos inolvidables!

 

Y el castigo es…

Durante los primeros meses en el Perú asistí a varios cumpleaños de los jóvenes de la Iglesia. Esas reuniones se desarrollaron con cierta predictibilidad: siempre hubo un programa sencillo, con juegos, palabras de saludos y felicitaciones, y oraciones de agradecimiento por su vida. Al final, todos comieron su pedazo de torta y tomaron un vaso de Inca Kola (o de Oro o Kola Real dependiendo de la economía). La torta no podía faltar su crema, con una intensidad de color que solamente me acuerdo haber visto en el laboratorio de química en la universidad.

 

De ley los juegos culminaron en castigos, que variaban entre el “callejón oscuro”, cantar una canción, imitar a un animal, hasta -y hasta ahora eso no me entra en la cabeza- escribir su nombre en el aire con el trasero. Y mucho mejor si el cumpleañero saliera castigado.

 

Cuando se estaba acercando mi primer cumpleaños en el Perú, me di cuenta que para evitar cantar en público, comer una mezcla mortal de químicos y/o caminar como un pato para celebrar el hito importante que es la llegada de los treinta, era necesario que yo tomara la iniciativa.

 

Primer cumpleaños en el Perú

Entonces invité a mis amigos a los baños termales de Moyobamba y luego a comer pollo. (A pesar de todos los buenos deseos de comer otra cosa en la noche, un grupo casi siempre termina en la pollería, sea por inercia o por falta de otras opciones. Puede ser que el Perú tenga una de las cocinas más reconocidas a nivel mundial, pero no entiendo por qué todos los cocineros van a sus casas a las 6:00 p.m.).

 

Fuimos un grupo de casi treinta personas y, bajo un cielo lleno de estrellas titilando y con la briza tropical que sacudía ligeramente las hojas de los árboles de poma rosa, sentí en comunidad: que había logrado integrarme y hacer mi vida en la selva. Sin embargo, lo más bonito de la noche fue cuando, al sentarnos todos en uno de los pozos menos calientes, uno por uno los invitados empezaron a decir cosas muy lindas del cumpleañero. Es una práctica que he visto varias veces y -al igual que la entrega de regalos del amigo secreto– es cuando la gente dice cosas que en ningún otro momento te dirán, y sin que suene cursi. Es tener sentido de ocasión y saber cómo aprovechar de las oportunidades para celebrar la vida. Solamente lamento no haber grabado todos los halagos, para volver a escucharlos durante los altibajos de la vida.

 

En la pollería me cantaron “feliz cumpleaños” en castellano e inglés. (¿Por qué se canta con tanta alegría en castellano, pero en inglés se cambia el ritmo, el tono y se canta como si fuese una misa solemne?). Bueno, recibí dos tortas: la primera con crema de color celeste nuclear, y la segunda con crema rosada que ni Barbie pueda superar. Y el día siguiente en una reunión más íntima en casa me prepararon una torta (sin crema) y me dedicaron varis canciones.

 

Era para saltarse de alegría y gratitud. Había llegado al Perú profundo.

 

Bailando como un pollo

Unos años más tarde fui a Trujillo para celebrar mi cumpleaños, y salimos a una peña criolla. Entiendo, por otras experiencias que más o menos he logrado superar, que el objetivo principal de una peña es mostrar a todo el público presente que los gringuitos no tienen danzas tan bonitas como en América Latina y que no saben bailar. Se puede humillarles en grupo o uno por uno, dependiendo del antojo del animador o animadora. Estaba preparado por eso, pero durante el momento de saludar a los visitantes no pasó nada, hubo saludos y aplausos no más. Empecé a relajarme, pensando que no tenía por qué preocuparme esa noche.

 

Sin embargo, ni bien entró el próximo grupo –de música afroperuana-, la cantante saludó a todos los cumpleañeros y escogió a dos conejillos de Indias (incluido “el señor con la camisa roja”) para mostrar a las personas presentes como no bailar el festejo. Un par de años antes yo había mostrado a un público más íntimo en Moyobamba (y al público televidente) que no lo sabía bailar, y que Dios había olvidado incluir la cadera como parte de mi cuerpo. Lo hice muy bien para que no quedara ninguna duda. ¿Por qué tenía que hacerlo otra vez?

 

Esa vez no hubo ensayo, de frente tenía que intentar seguir los pasos de la bailarina profesional. Primero los pasos simples, luego los movimientos de brazos, de hombros, de cadera, y finalmente, de todo el cuerpo. De manera simultánea, cada miembro de mi cuerpo me repudió y me dejó plantado delante de las 300 personas observando con una mezcla de expectativa, horror y diversión. Sin embargo, decidí que no me quedaba otra y que tenía que seguir la corriente. En los últimos momentos logré unos pasos más o menos coordinados y una sonrisa, suficiente para recibir los aplausos de todos.

 

En la cultura peruana, la vergüenza o humillación pública no es hacer las cosas mal o equivocarse, sino chuparse y rehusar participar, aislarse de la actividad comunal. Más bien, a veces se arma el escándalo cuando una persona niega salir adelante y participar. Sin embargo, todavía hay límites, señor presidente regetonero.

 

Al contrario, en Inglaterra humillarse en público es cualquier cosa que te sale mal o que muestra tus falencias. Se ve más “respetable” mantener un perfil bajo y evitar exponerse, algo que no es fácil superar por alguien que ha crecido dentro de este contexto.  

 

Choque y fuga

Otra posibilidad para celebrar el cumpleaños es tener una reunión en casa con comida. De igual manera, esas reuniones suelen seguir ciertos patrones. En primer lugar, se debe poner todas las sillas alrededor de la sala, en parte para que nadie te dé la espalda, y también para dejar un espacio al centro para el baile, los juegos, etc.

 

Por muchas partes, la costumbre es tener esa reunión la noche antes del cumpleaños, para recibir el cumpleañero con un abrazo a la medianoche. Guardan la comida hasta este momento, y ¡está terminalmente prohibido salir antes de que la haya servido!, por lo tanto, uno debe calcular su hora de llegada para que no parezca que haya llegado solamente para la comida; sin embargo, tampoco la idea es llegar muy temprano y estar esperando horas. ¡Qué complicado la vida!

 

La comida consiste en un octavo de pollo o una chuleta de cerdo, servido en un plato de plástico -chiquitito y delgadito- con su tenedor de juguete, que se dobla ni bien toque la carne, y una servilleta de una hoja que sirve para redistribuir las cremas que han caído sobre cualquier prenda, más no para limpiar ni la boca ni la ropa. Todo se debe comer sentado en la silla no más, sin mesa, y las otras dos manos se debe utilizar una para agarrar la bebida y la otra para saludar a la gente que recién está llegando.

 

Realmente es un arte; sin embargo, pocos parecen tener muchos problemas en comer la comida así, y aún lo hacen con cierta gracia. He llegado a la conclusión que el algo que se aprende desde una muy temprana edad, y, como para los idiomas, si uno no empieza a aprender antes de los once años, va a ser imposible dominarlo totalmente.

 

Será con las manos no más, ¿qué me queda?

 

31 de enero del 2009

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3 comentarios to “Happy Birthday to you”

  1. Gi Says:

    Tus descripciones acerca de costumbres, tradiciones, estilos, hábitos, modos de celebrar los cumpleaños en el Perú son solo algunas de esas expresiones maravillosas que tenemos en nuestro país … pienso que no importa la forma, los lugares donde se celebren los cumpleaños, creo que lo más importante es esa sensibilidad que tienen los peruanos para compartir encuentros verdaderos con los amigos. La vida tan acelerada que vivimos , a veces nos hace perder la capacidad de mirar y ver lo cotidiano. Recuperar las fiestas de cumpleaños es una forma de retomar nuestras raíces…¿sabías que las celebraciones de cumpleaños tenían duración de de 4 a 5 días ?.

    Gi

  2. Milagros Says:

    Hola Graham, ¿cómo estás? Espero que hayas pasado un súper cumpleaños. Mis mejores deseos para ti hoy y siempre. Un fuerte abrazo, Milagros

  3. Silvia Says:

    Hola Graham, realmente me agrada tu forma de vernos, no sabes como me he reido … pareces el guionista de la serie “Al Fondo hay sitio”, y pensar q en mi familia también celebramos así y no me había dado cuenta de los detalles que tu expresas…
    Gracias por compartir tu blog. Por cierto fue tu cumple, realmente espero q lo hayas pasado bien, aunq seguro q extrañaste tu octavo de pollo a la brasa y torta de barbie…. Silvia

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