Porque un niño nos es nacido

Me acuerdo de que cuando era niño quería pasar la Navidad exclusivamente con mi familia para disfrutar un tiempo “especial”. Me resentía cuando mis padres invitaban a los estudiantes extranjeros -lejos de su familia y su país- a pasar ese día con nosotros. No quería que cambiara nuestra rutina, la tranquilidad del hogar.  

 

Ahora, esta actitud ha cambiado, debido en gran parte a mi experiencia acá. He pasado seis Navidades en el Perú -mayormente en la selva-, y siempre me he sentido parte de las celebraciones con las familias y comunidades que me han invitado a unirme a ellas. Hasta ha vuelto a ser una de las fechas más significativas para mí.

 

Quiero compartir algunas de esas convivencias, que captan algo de lo que considero la esencia de la Navidad peruana.

 

¿Dónde vas a pasar la Nochebuena?

Desde el mes de noviembre la gente me empieza a preguntar dónde voy a pasar la Navidad, no simplemente por una curiosidad intelectual, sino para asegurarse de que tengo dónde pasarla; e invitarme a pasarla con ellos si no tengo otros planes. Es una preocupación incluir a todos -sobre todo a los que están lejos de casa- y este año recibí al menos cuatro invitaciones para la cena.

 

Al final, la pasé con una pareja de muy buenos amigos –que está esperando su primer hijo-, lo que le dio un significado especial al nacimiento de Jesús y a la responsabilidad y la emoción cuando un niño viene al mundo. En ese caso, todos éramos novatos en cuanto a la preparación de la cena de Navidad, pero se logró una creación colectiva que giró en torno a la compra de jeringas y la inyección del pavo con una mezcla de uvachado y jugo de naranja. Después de la cena, para no romper con la tradición moyobambina, dimos una vuelta por la plaza para bajar la comida y simplemente disfrutar el ambiente y la compañía de amigos.

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El año pasado, vinieron dos amigos del extranjero y una familia peruana nos acogió a todos, hasta hacernos parte de sus celebraciones en casa por varios días, como si fuera la cosa más natural. Mis amigos quedaron impresionados por la hospitalidad y el cariño peruanos.

 

Todo ello representa la naturaleza comunitaria e inclusiva de la Navidad, una celebración de las Buenas Nuevas en comunidad, como cuando nació Jesús hace dos mil años en un establo, rodeado por su primera comunidad: su familia, los ángeles, los pastores y los animales.

 

¿Alguien quiere más panetón?

La expresión por excelencia de esa naturaleza comunitaria de la Navidad es la chocolatada, y no me la pierdo por nada. La imagen que me quedó grabada de mi primera chocolatada es de un niño de apenas tres años, con su taza de chocolate y su octavo de panetón que casi le tapaba la cara. ¡La felicidad absoluta!

 

 

Pero, lo más resaltante de las chocolatadas es que la gente lleva regalos, chocolate caliente y panetón -además de un show infantil- a muchos lugares y comunidades aislados y pobres, donde los niños quizá no reciban otros regalos, y donde pasan la Nochebuena como una noche cualquiera, comiendo su pan y su té con azúcar para engañar al estómago.

 

Esa acción, que obviamente no puede ni debe sustituir una acción permanente de lucha por el desarrollo y la justicia para todos; sin embargo, puede servir como una muestra específica de amor e inclusión, de igualdad y dignidad para todos, lo que es un aspecto central del mensaje de la primera Navidad, que se dio en un lugar aislado dentro de una nación insignificante, entre grupos marginados de la sociedad.

 

¡De todas maneras, tienes que comer!

Navidad, al igual que otras celebraciones como cumpleaños o festivales, es una oportunidad de mostrar cariño y hospitalidad hacia los demás por medio del estómago. Las reglas dictan que uno tiene que terminar todo, y repetir el plato si posible. Los invitados con buen diente son recordados por los anfitriones con un aprecio especial. Para alguien con costumbres europeas (que incluyen limitar el almuerzo a un sándwich y comer arroz una vez al mes), ¡resulta difícil mover las montañas de comida que se ofrecen!

 

En la noche del 24 comí el pavo navideño, con arroz y verduras y nos felicitamos mutuamente por nuestra creación. El día 25, después de un desayuno de casi la mitad de un panetón (más por una cuestión de falta de autocontrol), procedí a un almuerzo de sopa de inchicapi (maní molido) y gallina como plato principal, con su arroz, sus verduras y su papa. Todo bien hasta allí.

 

Para Año Nuevo comimos pollo broaster a las 10:30 p.m., con papas fritas, y el arroz era un acompañamiento opcional. Luego me invitaron a comer en otra casa a la media noche (chuleta, arroz, etc.). Más carne físicamente no entraba, entonces, por medio de unas negociaciones largas y complicadas, acepté chocolate caliente y panetón, los cuales logré despachar al espacio de mi segundo estómago que guardo específicamente para los dulces.

 

A veces no hay la posibilidad de negociar. Hace unos años habíamos llegado en la tarde a una comunidad nativa para su asamblea comunal, habiendo almorzado bien en el camino. No obstante, ni bien llegamos, nos invitaron a un almuerzo para celebrar el cumpleaños del pastor de la comunidad, amigo nuestro que trabajaba con nosotros. Los demás invitados estaban esperando estoicamente por más de una hora antes de nuestra llegada (momento cuando se podía servir la comida).

 

Al ver mi plato lleno de arroz, yuca, fideos, plátano, pescado y carne de monte, sentí que mis fuerzas me abandonaron y que simplemente no iba a poder. Intenté explicar que ya había comido y que realmente me iba a ser imposible terminar esa comida. Con una sencillez y una tranquilidad el pastor sonrió y me dijo, como para dar por zanjada la discusión: “¡de todas maneras, tienes que comer!”. 

 

Mi amigo secreto tiene dos ojos…

En Inglaterra la Navidad empieza más temprano cada año, y este año en agosto vi las vitrinas de las tiendas más grandes con sus árboles, sus baratijas y sus adornos, etc. El impulso consumista es tan fuerte, y la demanda -¡mayormente, pero no exclusivamente, de los niños!- de contar con el regalo exacto, cueste lo que cueste, ha transformado la Navidad en un tiempo estresante y económicamente difícil para muchos.

 

El Perú ahora es parte de este mundo, donde igualmente prima el consumismo; sin embargo, el “amigo secreto” todavía ayuda a mantener la naturaleza colectiva e inclusiva de la Navidad. Como todos saben, el “amigo secreto” es cuando cada persona del grupo familiar o de amigos debe elegir al azar un nombre de otra persona del mismo grupo, y a esa persona tiene que comprarle un regalo, normalmente por un monto fijo y no tan elevado.

 

Aparte de democratizar la entrega y recepción de regalos y limitar la presión de gastar demasiado, también asegura un tiempo comunitario de compartir, porque todos se abren sus regalos delante de los demás. Pero lo más lindo es que se presta a un tiempo de intercambio de halagos y palabras de cariño en el momento de describir al amigo o la amiga que reciba el regalo, expresiones que quizá serían difíciles decir en otro momento.

 

Este año, después de mi segunda cena de Navidad, aparte de lo habitual de que: “mi amigo secreto tiene dos ojos y una boca”, se escuchó: “mi amiga secreta es alguien que admiro mucho”, “mi amigo secreto ha ganado mi corazón”, “mi amiga me ha traído mucha alegría”.

 

¿Qué más se necesita para ser feliz?

 

11 de enero del 2009

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2 comentarios to “Porque un niño nos es nacido”

  1. Mario Mercedes Says:

    La noche de navidad, en comunidades empobrecidas como las que existen en muchos lugares en Perú, confirman el júbilo que causó y sigue causando el anuncio del Salvador, anuncio que se entregó primero y principalmente a los pobres y desvalidos. Me alegra que notes que a pesar de la pobreza y el libre mercado, muchos peruanos pobres pueden ser felices, pueden seguir creyendo, seguir esperanzándose. Es lo mejor de Navidad.

  2. chichy Says:

    grajancitoo…por fin te acordaste de tu más grande crítica jajajaja…pero por misericordia y piedad para con tu extraordinario,majestuoso y bonito don de escribir no jusgaré en lo mas mínimo tus palabras … en serio me gusto mucho CEBICHE DE NOCHE…tus chistes britanico ingleses londinences jajjajja… me hicieron recordar a “mister frejol”…congratuleinshosss…

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