Cada pueblo tiene su Evo

He pasado gran parte del tiempo en el trabajo rodeado de animales. En la oficina de Moyobamba teníamos una piraña que especializaba en la incidencia política y una ardilla que era experto en el diseño gráfico; en Lima comparto la oficina con un gusanito que se ocupa de los indicadores de nuestros proyectos, para mencionar sólo algunos. 

Reuters

Foto: Reuters. haz click para ver imágenes de rostros del perú

 

El uso de chapas o sobrenombres es una muestra que se ha entrado en confianza con la persona en cuestión, que hay el deseo de extender la relación a una amistad más cercana y de incluir la persona dentro de un círculo más íntimo. De esa manera es una señal de aceptación y una forma de extender la comunidad.

 

Pero lo más sorprendente por un extranjero, es que muchas de esas chapas se refieren a características físicas…

 

Te veo más gorda, hijita

En Inglaterra, llamar a alguien gorda sería un insulto, hacerlo de manera repetida  sería una locura. Sin embargo, acá tengo una amiga que, al recibir una llamada de su mamá, siempre le contesta: “hola mi gorda”, con todo el cariño del mundo. Hay aún más cariño si es con el diminutivo: gordita es un término de afección que los novios suelen emplear para sus novias.

 

Características físicas no se limitan a la estatura, sino se extienden al color de la piel. “¿Dónde está la negra?” pregunta un papá al buscar su hija para comer juntos. En unos contextos se lo puede considerar racista, pero en el Perú esa identificación normalmente no trae consigo un sentido de juico negativo, ni de inferioridad, sino es simplemente una forma de identificar la persona por sus rasgos físicos.

 

El epítome de esa mezcla de ternura y observación es el nombre que las hijas de un amigo le han puesto. Como me explicaron de manera tan elocuente al convertir su papá en superhéroe: “tenemos Superman y Wonderwoman, y el equivalente peruano es mi papá: el Chatoman”. Su esposa negó aceptar el nombre de Chatowoman, por unos cuantos centímetros no más.

 

Sin embargo, al mismo tiempo nos abre paso al lado más oscuro, el de identificar la persona con lo que los demás ven como un defecto o una insuficiencia, de enfatizar algo que puede ser una inseguridad personal o causa de discriminación. Los niños buchisapa y las mujeres siquisapa pueden dar testimonio a esa realidad incómoda; igualmente mi amigo el Teletubbie o el Condorito, (un periodista con nariz grande), pero por ahora es un elemento tan aceptado de la cultura peruana, que parece que no les quede otro.

 

Amiga, el ají por favor

En situaciones cuando uno simplemente no se sabe -o no se acuerda- el nombre de una persona, es necesario buscar otra forma de llamarlas, que puede relacionarse con su profesión, sexo o estado civil.

 

En un restaurante, una tienda o una combi, no es tan difícil decidir si uno debe llamar a un hombre señor o joven, según su edad y apariencia general. Quizá joven muestra más cariño y señor más respeto y más distancia.

 

Pero, equivocarse entre señora y señorita, puede causar ofensa, hasta una corrección pública de parte de las personas presentes. En situaciones cuando no hay tiempo ni para mirar el dedo anular, ni averiguar su circunstancias familiares, decidí adoptar otra estrategia…la de llamar a todas amiga.

 

Varios años me sirvió hasta que, al hacerlo en un restaurante en Lima, un compañero se mató de la risa y me explicó que: “solamente hablan así los de los sectores D y E, suena chistoso cuando tu lo dices”.

 

Me quedé pensativo, como si eso fuera razón suficiente para cambiar. Ahora, antes de llamar a la azafata, lo pienso dos veces, y si sigo los consejos de mi compañero, termino reflexionando en cuántas potenciales amigas he perdido en el camino.

 

Así es, doctor

Al no saber el nombre de un profesional que va al campo, los pobladores suelen llamarle por su profesión, sea profesor, doctor o ingeniero. Al inicio, me parecía crear cierta distancia y simplemente reforzar un sentido de inferioridad; que el profesional con su “experticia” venía a traer las soluciones. Insistía que me llamaran por mi nombre para intentar tener una relación más horizontal.

 

Después de un tiempo, y con los problemas de pronunciación antes mencionados -la sonrisa de incomprensión y las diferentes formas de Brayan-, terminé aceptando doctor, porque así la gente tenía la confianza de acercarse y entrar en conversación.

 

Todos los tíos de China

En otros contextos, aun cuando uno sabe el nombre de la persona, hay unas chapas genéricas que denotan familiaridad, y no necesariamente tiene una relación con los rasgos físicos, los hábitos sociales ni la profesión: chino, viejo y cholo son tres de tales expresiones.

 

Son palabras que tienen la potencial de causar ofensa en otros contextos, y al menos cholo tiene su trasfondo racista. Sin embargo, “¿oye cholo, cómo estás?”, es un saludo que he recibido en repetidas ocasiones, como muestra de afecto y cercanía. Igualmente, el chino, si bien es cierto puede hace referencia a una procedencia china, muchas veces es simplemente una forma de decir “amigo” con énfasis. Viejo llega a ser una persona de confianza, que probablemente lleve varios años de amistad, pero no necesariamente sea avanzado de edad.

 

Al fondo, todos somos viejos, chinos y cholos.

 

Cada pueblo tiene su Evo

Otra forma de chapa es la identificación con gente famosa. En la oficina de Ayacucho tenemos Pavarotti –porque canta con una voz potente mientras que toca la guitarra-, y Evo (o “el Presidente”), porque tiene unos rasgos parecidos a los de Evo Morales. Hasta que dicen que por allí cada pueblo tiene su Evo, pero solamente ahora han empezado a identificarse…

  

En las comunidades nativas aguarunas de San Martín me pusieron el sobrenombre de Sacha Beckham al jugar mi primer partido de fútbol. La mayoría sabe que sacha quiere decir falso, o sea algo que finge ser verdadero, pero no lo es. Sin embargo, decidí tomarlo por el lado de la reivindicación de su cultura ancestral: la sacha papa es mejor que la papa, al igual que la sacha vaca, la sacha inchi, etc.

 

Parte de la familia

Finalmente, en cuanto a los términos familiares, el uso del tío o tía es frecuentemente una expresión despectiva. “Ese tío está más perdido…que huevo en ceviche”, “Esa tía es pura pantalla”, etc.

 

Otras expresiones familiares son más inclusivas. Desde hace un mes, al tomar mi colectivo desde el Parque de la Exposición hasta la casa, pregunté al cobrador: “¿vas por Bolívar?”

 

“No primo”, me dijo, “tienes que irte por 28 de julio”.

 

Sentí que había llegado, que me habían incluido como parte de la familia. Y me quedé con ganas de conocer a las primas.

 

15 de diciembre del 2008

 

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Una respuesta to “Cada pueblo tiene su Evo”

  1. Mario Mercedes Says:

    Si quieres conocer a las primas tienes que ir a Chincha, familia.

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